Sanar con gratitud: El don de transformar la queja en alabanza.


 Sanar con gratitud: El don de transformar la queja en alabanza.

La primera vez que escuché la palabra “quejabanza”, me causó mucha gracia… no la busques en el diccionario porque no existe; pero, sin lugar a duda, pertenece a la jerga religiosa y, siendo honestas, sabemos muy bien cómo y cuándo usarla.

Su significado es lo opuesto a la alabanza. Mientras la alabanza busca agradecer y exaltar a Dios por los detalles buenos que podemos encontrar aun en la aflicción, la quejabanza cava hondo para resaltar lo negativo, enfocándose siempre en el descontento.

Vivir en queja es peligroso porque existe una delgada línea que conduce a la murmuración. La murmuración es el descontento que se vuelve comunitario, destructivo y crítico; se dirige contra las personas e incluso contra Dios. Y aunque no toda queja llega a convertirse en murmuración, toda murmuración nace de una queja.

Podemos resumir que la quejabanza es la actitud que combina la queja constante con el espíritu crítico y divisor de la murmuración. El relato de Éxodo 16:2 nos lo muestra claramente: Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto”.

Los israelitas se quejaron porque tenían hambre y murmuraron diciendo: “nos han sacado de Egipto para matarnos en el desierto”. En ese punto, la queja no solo se dirigió contra los líderes que Dios había puesto al frente del pueblo, sino también contra la autoridad de Dios y Su plan, sembrando desconfianza en toda la congregación.

El resultado fue fatal: salvo Josué y Caleb, el resto de las personas adultas que salieron de Egipto murieron antes de llegar a la tierra prometida.

Amada florecita, la quejabanza es una trampa que detiene nuestro avance. Basta con mirar el destino de los israelitas del desierto para comprender a dónde nos conduce el quejarnos por todo y mostrar ingratitud hacia Dios y hacia quienes nos rodean.

Cada vez que sientas el impulso de quejarte, recuerda:

  • La queja seca el alma, pero la alabanza la revive.
  • La murmuración divide, pero la gratitud une.
  • La quejabanza surge de un corazón falto de contentamiento; mas la alabanza nace de un corazón que ha decidido agradecer.

🌸 Floreciendo en la Palabra

Filipenses 2: 14-15 «Hagan todo sin quejarse y sin discutir, para que nadie pueda criticarlos. Lleven una vida limpia e inocente como corresponde a hijos de Dios y brillen como luces radiantes en un mundo lleno de gente perversa y corrupta» 

🙇🏻‍♀️ Floreciendo en intimidad con Dios 

Amado Señor, vengo a Ti a pedir perdón por las veces que me he quejado en mi corazón frente a las circunstancias que has permitido en mi vida: ya sean carencias, desafíos o aquello que simplemente no me agrada.  

Enséñame, Padre, a cultivar la gratitud, para que mi corazón sea sanado y mis ojos aprendan a reconocer Tu mano en todas las cosas. En el nombre de Jesús, amén.  

     Hoy es un buen día para cambiar el lenguaje de la queja por el de la gratitud. Cuéntame en los comentarios: ¿Cuál es ese detalle de hoy por el que decides alabar a Dios en lugar de quejarte? ¡Te leo con amor


neisCarp 









Comentarios

  1. Bendecida tarde! Gracias mami amada hermana por esta poderosa reflexión. En la actualidad, en esta situación país, se ha echo tendencia la queja y la murmuración.
    Porque queremos que se haga nuestra voluntad y no la voluntad de Dios. Nosotros como Cristianos, hijos de Dios debemos reflejar la luz de nuestro Señor Jesucristo, por tanto; nuestra convicción y forma de vivir es cambiar toda queja por adoración y alabanza. Y dar gracias en todo momento.🙏😘💖

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    1. Amén, Doris! Tienes mucha razón. En tiempos de dificultad, la queja parece el camino más fácil, pero es la alabanza la que realmente nos sostiene y nos diferencia como hijos de Dios. Que nuestra convicción sea siempre mayor que nuestras circunstancias. ¡Gracias por estar presente y por tus bendiciones!

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  2. 🌹Es una reflexión hermosa y oportuna, especialmente en estos tiempos donde el "modo automático" nos hace creer que detenerse para dar gracias a Dios, o ser agradecidos con los demás, es una pérdida de tiempo.

    Sin embargo, es todo lo contrario: la verdadera gratitud es una postura del alma. No es la respuesta mecánica que aprendimos en la niñez ante un favor recibido, sino la conciencia profunda de la gracia que nos sostiene. Mientras que los modales son aprendizajes obtenidos a través del contacto social, la gratitud es esa fuerza interna que reconoce la vida como un regalo y que tiene la capacidad de sanar nuestro ser.

    ​Tal como nos enseña la Palabra:

    ​"Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." — 1 Tesalonicenses 5:18

    ​ No necesitamos esperar a "estar bien" para expresarla. La gratitud, al igual que el amor y el perdón, es una decisión de la voluntad antes que un sentimiento. Lo fundamental es que, al decidir agradecer, experimentamos la paz como una consecuencia natural. Es esta decisión la que permite que, con el tiempo, incluso nuestras heridas dejen de ser focos de dolor para convertirse en canales de paz y sanidad.

    Muchas Gracias

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    1. Teresa, qué valioso aporte. Me encanta cómo diferencias los buenos modales de la verdadera gratitud como una postura del alma. Es cierto, agradecer es una decisión de la voluntad, un ejercicio de fe que nos sana antes de que la situación cambie. Gracias por recordarnos que la paz es la consecuencia natural de esa entrega. ¡Te abrazo con cariño!

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  3. 🌹¡Nuevamente Gracias Pra. Neisa! Que Dios te continúe bendiciendo y usando para sus buenos propósitos.

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    1. 𝑨𝒎𝒆𝒏! 𝒂 𝒕𝒊 𝒑𝒐𝒓 𝒍𝒆𝒆𝒓𝒎𝒆.🥰

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  4. "Hoy es un buen día para cambiar el lenguaje de la queja por el de la gratitud." Idea genial! Gracias Neiza

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    1. ¡Así es, Marbella! Cada día es una oportunidad nueva para elegir nuestras palabras. Me alegra mucho que esa idea te haya resonado. ¡Gracias a ti por leerme y por sumarte a este cambio de lenguaje!

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  5. Dios nos ayude a no tener ese espíritu de queja que para nada le agrada, nos hace pecar y contaminados a quienes buscamos para criticar todo, es mejor ver las dificultades cono retos a vencer con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo, en lugar de ver peros en todo y quejarnos aportemos, demos ayuda y seamos parte de la solución

    Quejas y quejas muestran un corazon mal agradecido, mejor estemos siempre contentos, valoremos y seamos agradecidos

    Dios siga bendiciendo su vida Pastora Neisa 🙏

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  6. Qué palabras tan acertadas, Chely. Ver las dificultades como retos y no como motivos de queja transforma totalmente nuestra perspectiva. Ser parte de la solución y no del problema es un fruto directo de un corazón agradecido. Gracias por tu sabiduría y por tus buenos deseos. ¡Dios te bendiga!

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